Reseña: “En busca de buenas prácticas de UX Writing” de Bruno Rodrigues

portada en busca de buenas practicas de ux writing

Una de las primeras lecturas que tuve en este 2021 fue “En busca de buenas prácticas de UX Writing” (2019) de Bruno Rodrigues. Bruno es Content Strategist con 20 años de experiencia y este libro es el primero de UX Writing en ser escrito en portugués (desde el 2020 también se encuentra en español). Para mí era un gran pendiente que tenía ya que es muy recomendado en el mundo del UX Writing.

Información, utilidad, uso e interfaces

Todo comienza con la información, que forma parte de la gestión de contenido. Esta busca responder las inquietudes de los usuarios y puede ser consumida (o no), según las percepciones de utilidad (el porqué) y uso (el cuándo y cómo). Aquí es cuando nos encontramos con el UX Writing, que según el autor se trata de “crear una escritura que proporcione un nivel de excelencia en la experiencia de absorción de información nunca antes ofrecida a los usuarios, independientemente de la plataforma”.

En el capítulo 2 ya se comienza con la definición de un imprescindible en UX: la interfaz; el medio que nos permite interactuar con un producto o servicio. De hecho las interfaces no están solo en el mundo digital, pueden ser cualquier cosa que nos rodea, como la taza que nos permite tomar el café cada mañana. Si no se entiende la interfaz no se produce la interacción y he aquí que la experiencia de usuario es tan importante. 

Con la interfaz también aparece el concepto de usabilidad y en capítulo 3 se detalla qué son las pruebas de usabilidad y cuál es el impacto que tienen. También se mencionan los modelos mentales que se clasifican en colectivos e individuales y que se pueden conocer mediante algunas herramientas como las entrevistas y la observación. 

La revolución del contenido y los dispositivos 

En el capítulo 4 se vuelve sobre los modelos mentales al explicar la transformación que tuvo el contenido (que pasó de ser pasivo a interactivo) y que este es realmente útil si se determina quién la va a consumir. Bruno explica que -para que la información sea considerada de calidad- se debe adaptar a los tamaños de las plataformas, estar actualizada, ser clara y consistente entre lo que promete y brinda.  

Si hay contenido hay un soporte y está claro que no todos son iguales. Es por eso que en el capítulo 5 aborda este tema donde detalla las diferencias que hay entre leer en pantalla y en papel. El tema de los distintos dispositivos y los momentos en que las personas usuarias consumen los contenidos tiene para largo en el libro y se desarrolla en los capítulos 6 al 9. 

Bruno parte nuevamente del hecho que los contenidos se han transformado con la aparición de nuevos dispositivos y remarca 3 aspectos importantes a tener en cuenta a la hora de crearlos:

  • La adaptación del contenido a las dimensiones de los aparatos.
  • El formato que tiene el contenido.
  • Tener presente los estímulos que aparecen al utilizar un dispositivo en espacios públicos. 

En este último punto se refiere a, por ejemplo, cuando se crea contenido para dispositivos móviles que debe ser breve ya que la persona estar en movimiento. Y que aunque se hable de brevedad, este también debe ser de calidad y contener en muy pocas palabras lo que el usuario necesita saber. Para que cumpla con estos requisitos hay que seleccionar muy bien los títulos, fomentar las listas, cuidar el uso de las fotografías, audios y videos. 

La palabra en sí y la organización del contenido

Estudiar los dispositivos y entender en qué contexto interactúa el usuario con el contenido nos da una pista de cuáles pueden ser las palabras correctas a utilizar para orientarlo y velar por una comunicación clara, sin interferencias. Aquí ya entra en juego la semántica, es decir, la forma que tiene de hablar nuestro público y es la responsable de que pongamos ese microcopy al CTA o el diálogo a ese chatbot. 

Para finalizar el libro se retoma un término que asomó varios capítulos más atrás y ese es la arquitectura de la información. Acá el punto de partida es que toda información ya tiene una estructura y que aunque la arquitectura de la información tiene 4 pilares (organización, navegación, etiquetado y búsqueda) en el UX Writing nos enfocamos más en el etiquetado (es decir, al término que identifica la información) y la organización. 

Mi conclusión

Al momento de leer este libro (enero 2021) tenía presente el concepto de ser claros y directos a la hora de presentar una información. Pero es gracias a esta lectura que logro tener una visión más abarcativa de la disciplina partiendo de la información para luego evaluar cómo la consumen los usuarios y presentarla. 

La recomiendo muchísimo, tiene un lenguaje sencillo lo que hace muy amena la lectura y, además de los 13 capítulos tiene bibliografías recomendadas, conclusiones y hasta la visión de distintos escritores de experiencia de usuario sobre el futuro de la disciplina. 

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